Galapagar con los Refugiados Sirios, una gran acogida!.

Estamos contentos por la gran acogida que han tenido las jornadas promovidas por el Centro Social ITACA y la RED DE SOLIDARIDAD DE GALAPAGAR.

Muchísimas gracias a las personas, que han participado de una forma u otra en la Jornada de apoyo al pueblo sirio, ha sido una mañana agotadora pero ha merecido mucho la pena. Ver gente que se acercaba a nosotr@s a dar lo que tenía y compartía esa empatia hacia la situación de la otra persona.

Comentar que la recaudación ha sido la siguiente:
Recaudación Jornada Siria : Tren 🚂: 161,66 + vaca(hucha donativos) 🐮206,65 + mercadillo 👠👢👕👚👗👖👒👟 600,48 + otras aportaciones: 46,00

TOTAL: MIL CATORCE EUROS CON SETENTA Y NUEVE CÉNTIMOS (1.014,79)
Todo este dinero va a ir a la Asociacion de apoyo al pueblo sirio.

Gracias por esa generosidad y por compartir con nosotr@s un tiempo de vuestras vidas.

Gracias a las personas que han estado ahí apoyando y trabajando para que todo salga bien. Esperemos que el espíritu que hoy se ha creado en la plaza siga en muchas más actuaciones y jornadas

Aqui os dejamos el Manifiesto y unas fotos de las jornadas.

‪#‎GalapagarconSiria‬
MANIFIESTO DE LA JORNADA DE APOYO AL PUEBLO SIRIO

El pueblo de Galapagar nos hemos reunido hoy, en nuestra plaza, para participar y llevar a cabo esta jornada en apoyo a las personas refugiadas sirias, con la que, no solo queremos visibilizar un problema que ha alcanzado unas dimensiones dramáticas, sino que también queremos presentarnos al pueblo y comunicaros que esta es la primera de una serie de jornadas con las que queremos defender la dignidad del ser humano sin importar cual sea su condición, su lugar de procedencia o su residencia.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos proclama en su artículo 1 que “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”; en el artículo 3 que “Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona”, el artículo 13. 1, señala que “Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado” y el artículo 14 recoge que “En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país”.

Está claro que ninguno de estos artículos, hoy en día, se está cumpliendo, por eso estamos aquí en esta concentración. Si estos artículos fueran algo más que una declaración de buenas intenciones no existirían los campos de refugiados, ni habría cientos de miles de personas malviviendo en tierra de nadie en Siria, en el Líbano, en Palestina, en el Sáhara, en Kenia, Tanzania, India, Turquía, Uganda, Pakistán, Etiopía, Chad, Bati o Nepal.

Si esta declaración de Derechos Humanos se cumpliera, tampoco faltarían cuatro meses para celebrar el triste aniversario de la tragedia del Tarajal, donde 15 inmigrantes murieron al intentar acceder a nado a Ceuta.

El año pasado se alcanzó un triste récord, se registraron 51,2 millones de refugiados y desplazados en el mundo, cifra que superó, por primera vez, el número de víctimas forzadas al éxodo durante la Segunda Guerra Mundial.

Han pasado casi 67 años desde que se firmara La Declaración Universal de los Derechos Humanos y son los pueblos y las personas solidarias las que acogen, ayudan y luchan por paliar la falta de derechos de las personas que huyen de los conflictos armados. Son seres humanos anónimos como los que estamos aquí los que tienden una mano a esas otras personas que tienen que abandonar su casa, su pueblo, su país con su familia a cuestas y que llevan consigo el dolor de la pérdida y el desarraigo. Esas refugiadas a los que hoy ha tocado dejar su patria, son personas como cualquiera de nosotras.

La imagen de Alan, de tres años ahogado en la costa de Turquía, conmovió nuestros corazones, y nos mostró una realidad por la que muchas personas han pasado y están pasando huyendo de una guerra, que no ha sido creada por ellas, incluso muchos menores tienen que viajar solos en busca de una vida mejor. Miles de personas abandonan cada día su país y se embarcan en un viaje lleno de peligros, arriesgando su vida, gastándose todos sus ahorros y en muchos casos cayendo en las manos de las mafias que trafican con el sufrimiento de las personas.

El número de solicitantes de asilo en la Unión Europea se ha duplicado en los últimos cuatro años debido a la extensión de los conflictos bélicos y en España en los dos últimos. En 2014 España recibió 5.615 solicitudes de protección internacional de personas no solo procedentes de Siria , sino también de países como Ucrania, Mali, El Congo, Argelia o Palestina; de ellas sólo 385 solicitantes consiguieron que se les reconociera la condición de refugiadas.

La Unión Europea ha sido en muchos casos ajena a este drama. La Convención de Dublín impide a las personas refugiadas solicitar asilo desde su país de origen o tránsito en las embajadas europeas. Éste es uno de los motivos por los que mucha gente se ve forzada a jugarse la vida sin ninguna garantía hasta que llega al país donde busca acogida y también, de que muchas refugiadas hayan tenido que regresar a los países europeos por los que entraron donde los estados son a menudo menos capaces de ofrecer a los solicitantes de asilo apoyo y protección. Alemania ha suspendido la aplicación de este protocolo, para agilizar las peticiones de asilo de refugiados sirios y esperamos que el resto de estados europeos, entre ellos España, inicien la misma medida. Es necesario un cambio completo en las políticas comunes cambiando el enfoque del control de fronteras por el de garantía de derecho de asilo y de los derechos humanos.

Galapagar no puede ni quiere permanecer ajeno al sufrimiento de esos pueblos, no quiere mirar para el otro lado, queremos aportar nuestro pequeño granito de arena y sumarnos a esas iniciativas que se están emprendiendo en los diferentes puntos del estado español, de la Unión Europea y en definitiva del mundo.

Hoy nos reunimos aquí, en defensa de los Derechos Humanos, más de una veintena de asociaciones, organizaciones políticas, sindicales religiosas, educativas y vecinos y vecinas para luchar en la medida de nuestras posibilidades para que se le respete la dignidad de todas las personas dentro y fuera de nuestro municipio y para denunciar que otro mundo es posible.

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