Convergencia

 

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Antes del verano de 2014 se iniciaron, en Galapagar y en otras muchas ciudades de todo el país, procesos de convergencia ciudadana, donde diferentes personas, unas como miembros de movimientos sociales, partidos políticos, o mareas ciudadanas y otras a título individual, pretendíamos unir nuestras fuerzas de transformación desde el respeto a la pluralidad de cada cual. Compartíamos tanto el hartazgo y la frontal oposición a las políticas austericidas y generadoras de profundas desigualdades en todos los ámbitos, como el rechazo a la corrupción generalizada que han tenido lugar especialmente durante estos últimos años de gobiernos de la derecha, representada políticamente por el PP y económicamente en la supremacía de los planteamientos ultra neoliberales.

Todo parecía ir fraguándose aquí y allí de forma satisfactoria y la convergencia, esa idea que la izquierda política tanto ha necesitado en tantas ocasiones, y que en tan pocos momentos históricos ha podido disfrutar, parecía más cerca que nunca. Con esta idea surgieron nuevos movimientos como Guanyem en Barcelona, donde se aglutinaban distintos colectivos para sumar voluntades y acciones, y otros en otras tantas ciudades, identificados en muchos casos como Ganemos, haciendo suyo el espíritu de unión y cooperación en la diversidad de la propuesta barcelonesa. Y todos con la misma idea fuerza de recuperación de la dignidad política y social de las personas, frente a las políticas de derechas.

En los últimos meses, esa idea de convergencia que tanta ilusión generó ha chocado con estrategias, que desde quienes estamos cerca de IU, habiendo mostrado generosidad y planteamientos abiertos desde el primer momento, nos resultan difíciles de compartir.

La convergencia, para que sea ilusionante para quienes la buscan en común, debería respetar escrupulosamente los diferentes planteamientos, buscando siempre los puntos mínimos comunes de unión programáticos y de planteamientos, y flexibilizando las discrepancias no fundamentales de manera que todos los involucrados podamos sentirnos cómodos con el resultado. Si lo importante es coincidir en las ideas de oposición a las políticas y prácticas que hemos tenido que aguantar estos últimos años, y lo secundario es si militamos en uno u otro partido, somos activistas de tal o cual marea, movimiento social o sindicato, o simplemente nos consideramos personas con ganas de arrimar el hombro para que la situación se transforme, nadie debería despreciar o poner líneas rojas negando la identidad propia del que está al lado, compartiendo la lucha. No se tiene más valor por militar en uno u otro partido, ni por ser independiente o “simple” ciudadano, sino por lo que se puede aportar a la transformación, desde la coherencia.

Es por eso por lo que IU Galapagar, junto con otras personas de izquierdas, da un paso adelante y se presentará a las elecciones municipales como GALAPAGAR en COMÚN – IU, formando una candidatura conjunta con independientes, aceptando como siempre se ha hecho, la participación tanto en las asambleas abiertas como en la propia lista electoral de las personas que, compartiendo las ganas de transformación por una sociedad más justa y la lucha contra las políticas elitistas y profundizadoras en la desigualdad además de corruptas en muchas ocasiones de la derecha, quieran unirse a nuestra tarea, desde una posición de respeto e igualdad de condiciones. Sabemos bien quién está enfrente de nosotros en el tablero político, las políticas de derechas.

Como las elecciones municipales, al ser distrito único para el ayuntamiento, son de las que afortunadamente para la democracia, todavía conservan un considerable carácter proporcional de los concejales obtenidos respecto a los votos emitidos, nos comprometemos en todo caso a poner a disposición de la mayoría electoral de izquierdas resultante de las elecciones nuestra fuerza política. Lo esencial de la convergencia será el trabajo a desarrollar tras ganar las elecciones, no antes, y en esa fase estaremos aportando todo lo que seamos capaces. Seremos partícipes de la idea de formar un más que deseable gobierno de transformación, basado en la experiencia y buen hacer de nuestra representación actual y pasada en el ayuntamiento de Galapagar, que destierre las políticas basadas en amiguismos y en el desmantelamiento de lo público sufridas por la población demasiado tiempo ya.

Para nosotras el enemigo son las políticas de derechas y la solución debe venir de una identidad y políticas de izquierdas. Pensamos que la mejor manera de contribuir a la construcción de esa alternativa en Galapagar es dando visibilidad a esa parte de nuestra identidad, que ni nos ha impedido ni nos impedirá seguir trabajando conjuntamente con otras fuerzas en la configuración de esa otra Galapagar que es posible, que es necesaria.